Carta de Abelardo de Eloísa IV
"Perdónanos pues -y perdona a aquella que es toda tuya- por insistir en las palabras con que traspasas nuestras almas como con espadas de muerte, pues lo que antecede a la muerte es más duro que la misma muerte. Un alma llena de dolor no puede vivir en calma, ni la mente llnea de ansiedad se puede entregar de veras a Dios".
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