jueves, 15 de julio de 2010

Agua salada


"Algunas veces, cuando estaba diciendo unas frases que había pensado con anterioridad, se equivocaba; cuando lo que decían las peluqueras resultaba ser exactamente igual que lo que él se había imaginado mientras estaba escuchando, le era imposible contestar" [P. HANDKE, El miedo del portero al penalty].


"Y las hojas se movían tan lentamente en la superficie de agua que se intentaba mirar sin pestañear hasta que le ardían los ojos, pues se tenía miedo de que, con el pestañeo se pudiera confundir, sin darse cuenta, el movimiento de las pestañas con el movimiento de las hojas" [Ibid].

Bru y el eterno femenino

"Y la verdad es que las mujeres no le ayudan nada a uno a procurar no estropear algo realmente bueno" [J. D. SALINGER, El guardián entre el centeno].



"¿Qué tendré que hacer mañana para no perder lo que ya tengo, para que el pasado y el futuro sean lo mismo?" [A. POMBO, Telepena de Celia Cecilia].

"Celia dice mucho más de lo que cree que dice, lo que Celia me cuenta es lo que va haciendo conmigo, lo que cuenta es su acción de contármelo, va haciéndome ver el mayúsculo asombro de las cosas que pensamos y escribimos en minúscula, cuenta... Es como si oyera por primera vez la vida altisonante del puro que no suena, excepcional de puro cotidiana... Sin Celia Cecilia yo habría de escribir hace años" [Ibid].

Te llevaste la luz


y me dejaste chispas desacompasadas

viernes, 9 de julio de 2010

Una adorable criatura

"¿El bien y el mal? Todo está bien. Si sucede tiene que ser bueno. De otro modo, no sucedería. Es, sencillamente, el modo en que discurre la vida. Cómo mueve las cosas. Yo me muevo con ella. No hago preguntas" [TRUMAN CAPOTE, Y luego ocurrió todo].



"En el trayecto pasamos por el Bowery. Diminutas cosas de empeño, puestos para donar sangre, pensiones de cincuenta centavos el catre, pequeños hoteles sombríos de un dólar la cama y bares para blancos, bares para negros, en todas partes mendigos, pedigüeñas jóvenes, nada jóvenes, ancianos, vagabundos en cuclillas al borde de la acera, agachadas entre vidrios rotos y restos de vómito, pordioseros reclinados en portales y apelotonados ante un semáforo rojo, un espantapájaros de purpúrea nariz se acercó a nosotros dando traspiés y empezó a restregar el parabrisas del taxi con un trapo húmedo, sujeto con mano temblorosa. Nuestro conductor, furioso, gritó obscenidades en italiano" [TRUMAN CAPOTE, Una adorable criatura].

miércoles, 7 de julio de 2010

El inocente no espera


Si un platillo se hace añicos con estrépito, un balón que rueda aplasta las flores, manos infantiles arrojan guijarros a la pintura de los coches, lo recién lavado recién planchado es rociado por las mangueras del jardín, entonces las voces se vuelven estridentes, las voces que no pueden chillar ni por estafas ni por adulterios ni abortos. "Hija, tienes los oídos super-sensibles, toma una medicina". No tomes nada, Marie [...]. En vano intentarás irritarte con el trasnochado consumo de derechas de Blothert. Hay una bonita palabra: nada. No pienses en nada. Ni en el canciller, ni en los católicos, piensa en el payaso que llora en bañera, que derrama café en sus zapatillas [Heinrich Böll, Opiniones de una payaso, XIV].

viernes, 2 de julio de 2010

Elegía al 20 de abril de dos mil diez.


El ultimo suspiro de Bru

Junto a mi cama,

De madrugada,

Sus últimos pasos,

Sus últimos escalones

Para dar a mi lado

Su último aliento,

Mientras dormía

Yo y tal vez para dormir

Antes de darlo,

Para mirar si estaba,

Acariciar por última vez

La cama,

Subir el morro,

Rozar el cuello

Sobre mi sábana,

Ver la noche otra vez

Antes de acostarse,

Junto a mi cama,

Batir a la vez

Su respirar a través

Del mío,

Sordo, inconsciente,

O tal vez, estuviera en vela

Como una noche más

Y subió para levantar

su cuerpo,

el camino a la ducha,

si fuera martes,

para salir por el cerro,

si fuera viernes

para esperar

la tarde más larga.

Eso me ha dejado,

Ese último secreto,

Eso me ha pedido,

Estar aún vivo,

Entre dientes,

Eso decía,

Miro con tus ojos,

Ahora son míos,

No estamos más cerca,

Pero en mente

Espero, sin prisa,

Tu último suspiro

Que te ayudaré a dar

Con el mío.

Desde entonces,

Son ya muchos,

Quince días,

Te he llorado

Cuando hacía con

Leyre el camino

De siempre,

Te he sentido

En la noche

No a mi lado,

Si no detrás,

Más alegre,

Más vivo,

más fuego que antes,

terreno, familiar,

perplejo,

no comprendes

que no puedo verte,

que no estás

si no te veo,

y la pequeña

me dice

al recoger una flor

rosa:

un poco más, flor

preciosa,

no queda nada,

qué paz me has dado

sin faltar un día,

una hora,

qué paz me diste

al saber

que un niño

puede ser Dios

como tú

fuiste

lo que hicimos,

caminamos,

sufrimos,

juntos,

tú nunca dudaste,

sobre todo eso,

tú nunca hablaste,

tú me hiciste

imposible

vivir sin ti,

sin volver,

y ahora,

cómo lo has hecho,

cómo has derribado

cualquier camino

que te llegue,

dónde me estás

esperando.

Sé dónde,

Lo sé.

Detrás mía.

Tras los astros.

Volver

Y detenerte

En tu última

Exhalación,

Vivir en ella

Como si para ti

Fuera una victoria,

Una día, no

Ya muchos,

Un día

Tras esa noche

En que me levanté

Y tus dientes

Me señalaban,

Mirando hacia mí

Tu cuerpo pesó

Más que el latido

Del volcán.

Como una roca

Caíste,

Dejando la estela,

Una llamada,

Algo que hace hunde

Hacia al centro,

Que me vuelve

La espalda,

Que me hace gritar

Tan profundo

Que ningún eco

Te sigue,

Que ningún color

Le acompaña.