Riquezas que lucían mucho, pero eran nada comparado con las penalidades que pasaban para conseguirlas, y aunque protestaban por los repartos que hacía Cortés, ninguno desistía, soñando que algún día encontrarían el lugar donde nace el oro. Y a ese sueño, se incorporaron también, los que llegaron de Cuba de Narváez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario