lunes, 13 de diciembre de 2010

Crónica de un imposible. Jose Luis Olaizola

Riquezas que lucían mucho, pero eran nada comparado con las penalidades que pasaban para conseguirlas, y aunque protestaban por los repartos que hacía Cortés, ninguno desistía, soñando que algún día encontrarían el lugar donde nace el oro. Y a ese sueño, se incorporaron también, los que llegaron de Cuba de Narváez.

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