Cuando se hubieran acostumbrado a la idea de poesía me pedían: "Habla otra vez, habla como la lluvia".
Cuando llegó el día de marcharme aprendí la extraña lección de que ocurren cosas que te es imposible imaginar, sea de antemano, o en el momento en que se producen o después al recordarlas. Las circunstancias pueden tener una fuerza motriz que genera acontecimientos sin ayuda de la mente o percepción humana. En esas ocasiones eres consciente de lo que pasa al seguirlo con atención momento a momento, como un ciego al que guían y que pone un pie delante de otro con prudencia, pero sin saber donde pisa. Las cosas te ocurren y tú lo sabes, pero salvo eso no tienes ninguna relación con ellas, no conoces la clave de su causa o significado. Los animales salvajes en un circo me parece que hacen su programa de la misma forma. Los que han pasado por acontecimientos semejantes pueden decir, de alguna manera, que han pasado por la muerte -no mediante la imaginación sino mediante la experiencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario