sábado, 11 de diciembre de 2010

Rilke en la Octava Elegía

Y vosotros espectadores, siempre, por donde quiera,
vueltos hacia el todo, pero jamás a la lejanía,
las cosas nos desbordan. Las ordenamos. Se disgregan.
Las ordenamos nuevamente y nosotros nos disgregamos.
¿Quién nos colocó así, de espaldas, de modo
que hagamos lo que hagamos siempre estamos
en la actitud de aquel que se marcha? Como aquel
que, sobre la postrera colina que le muestra todo el valle
por última vez se vuelve, se detiene, se demora,
así vivimos nosotros, siempre en despedida.

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