lunes, 13 de diciembre de 2010

Fray Luis de León

Tales tormentos dice quién sois vos y quién soy yo; quien yo pues cometí tales pecados que merecieron tal castigo y quién vos, pues tanta vuestra caridad que tomasteis vos tales delitos (XXIII).

Oh, pues, hombre perdido que eres causa de todas estas heridas, mira cuán grandes motivos tienes para amar, tener y esperar en este Señor y compadécete de El: para amar, siendo lo mucho que padeció por ti; para temer siendo el rigor con que en sí mismo castigó tus pecados; para esperar considerando cuan copiosa redención y satisfacción se ofrece aquí por ellos y para compadecerte de El, considerando la grandeza de este tormento y la mucha sangre que el Señor aquí derramó (XXIV).

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