viernes, 10 de diciembre de 2010

Sobre la virtud

Pero por muchas que sean las dificultades con las que la virtud ha de tropezarse en este mundo, su fuerza es sin embargo superior. Desamparada como aquí está, no está con todo abandonada o dejada en la miseria. Tiene lo suficiente para elevarse por encima de nuestra piedad, aunque no de nuestros deseos, y por feliz que la veamos aquí, son posibles todavía para nosotros esperanzas ulteriores en su nombre. La parte de ella que nos es presente basta para mostrar que la providencia compromete siempre a su favor [Shaftesbury, The Moralists II, 3, A276-7].

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